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Comprender el tema

Las articulaciones sinoviales son las uniones móviles más frecuentes del esqueleto. En ellas los extremos óseos quedan separados por una cavidad articular que contiene líquido sinovial, lo que permite deslizamientos con baja fricción. Este recurso explica su estructura, los seis tipos principales según su forma, los movimientos que permiten y ejemplos concretos como la rodilla, el hombro o la articulación temporomandibular, junto con elementos estabilizadores como ligamentos, meniscos y bursas.

Qué distingue a una articulación sinovial
Las articulaciones del cuerpo se clasifican según el tejido que une los huesos. Las fibrosas unen los huesos con tejido conjuntivo denso, como las suturas del cráneo, y las cartilaginosas los unen mediante cartílago, como los discos entre vértebras. Las sinoviales se diferencian porque los huesos no están unidos directamente: existe una cavidad con líquido sinovial entre las superficies recubiertas de cartílago hialino. Esa separación permite un deslizamiento con muy poca fricción, por lo que son las articulaciones con mayor rango de movimiento del esqueleto, aunque también las más expuestas a lesiones.

Los seis tipos y sus ejemplos
La clasificación clásica distingue seis tipos según la forma de las superficies óseas. La bisagra solo permite flexión y extensión, como en el codo. El pivote permite rotación, como entre atlas y axis al girar la cabeza. La articulación plana permite deslizamientos cortos entre huesos del carpo. La de silla de montar, como la del pulgar con el trapecio, combina dos movimientos en dos ejes. El cóndilo, como la articulación temporomandibular, permite flexión, extensión y deslizamientos laterales. Por último, el encaje recíproco o esferoide, como el hombro y la cadera, es multiaxial y el de mayor amplitud.

Movilidad frente a estabilidad
Existe un compromiso estructural: cuanto más móvil es una articulación, menos estable resulta. El hombro, con una cabeza humeral grande sobre una cavidad glenoidea pequeña, es el ejemplo claro: permite movimientos en todos los ejes, pero es la articulación que se luxa con más frecuencia. La cadera presenta el diseño contrario, con una cabeza femoral profundamente encajada en el acetábulo y reforzada por el labrum y ligamentos potentes, lo que le da gran estabilidad a costa de un rango de movimiento menor. Los ligamentos, la cápsula y el tono muscular reparten la función estabilizadora en todas ellas.

Líquido sinovial y cartílago articular
El líquido sinovial lo produce la membrana sinovial de la cápsula y cumple dos funciones: lubricar las superficies y nutrir el cartílago articular, que carece de vasos sanguíneos propios. Su viscosidad cambia con el movimiento, de modo que se vuelve más fluido al ejercitarse la articulación. El cartílago hialino, por su parte, amortigua la carga y presenta una superficie muy lisa. Cuando se desgasta, como ocurre en la artrosis, el movimiento se vuelve doloroso porque la protección mecánica disminuye. Mantener la movilidad habitual favorece la nutrición de estos tejidos.

Preguntas de repaso

¿Qué diferencia a una articulación sinovial de una cartilaginosa?

En la sinovial los huesos no están unidos directamente: existe una cavidad articular con líquido sinovial y superficies recubiertas de cartílago hialino, lo que permite gran movilidad. En la cartilaginosa los huesos quedan unidos por cartílago sin cavidad, como entre las vértebras, y el movimiento es limitado o nulo.

¿Por qué el hombro se luxa más a menudo que la cadera?

Porque el hombro es una articulación de encaje recíproco muy móvil: la cabeza humeral es grande y la cavidad glenoidea pequeña y poco profunda. La cadera, también de encaje recíproco, tiene una cabeza femoral encajada en el acetábulo con ligamentos potentes, por lo que sacrifica movilidad a cambio de estabilidad.

¿Qué función cumple el líquido sinovial?

Lubrica las superficies articulares reduciendo la fricción y nutre el cartílago articular, que no tiene vasos sanguíneos propios. Lo produce la membrana sinovial de la cápsula, y su viscosidad disminuye con el movimiento, facilitando el deslizamiento durante la actividad física.