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Comprender el tema

La autoinmunidad se produce cuando el sistema inmunitario pierde la tolerancia frente a los antígenos propios y ataca tejidos del propio organismo. Este recurso organiza sus principios esenciales: los mecanismos de tolerancia central y periférica, el papel de los linfocitos T y B, la influencia de la predisposición genética y los desencadenantes ambientales, y las diferencias entre enfermedades órgano-específicas y sistémicas, con ejemplos frecuentes en la población europea.

Tolerancia central y periférica
La tolerancia inmunológica evita que el organismo se ataque a sí mismo. La tolerancia central actúa durante la maduración de los linfocitos: en el timo, los linfocitos T que reaccionan con fuerza contra antígenos propios son eliminados, y en la médula ósea ocurre algo similar con los linfocitos B. Sin embargo, este filtrado no es perfecto, porque no todos los antígenos del organismo se expresan en esos órganos. Por eso existe la tolerancia periférica, que controla a las células autorreactivas que escapan: pueden volverse anérgicas, ser suprimidas por células T reguladoras o morir por apoptosis. El fallo combinado de estos niveles contribuye a la autoinmunidad.

Órgano-específicas frente a sistémicas
Las enfermedades autoinmunes se agrupan según su alcance. Las órgano-específicas afectan a un único tejido porque el autoantígeno se localiza allí: en la tiroiditis de Hashimoto el ataque se dirige a la tiroides, y en la diabetes tipo 1 a las células beta de los islotes pancreáticos. Las sistémicas, en cambio, implican antígenos presentes en muchas células, como los ácidos nucleicos, y dañan varios órganos a la vez; el lupus eritematoso sistémico puede afectar a la piel, los riñones, las articulaciones o el sistema nervioso. Esta distinción ayuda a comprender los síntomas y los marcadores de laboratorio de cada grupo.

Genética, sexo y ambiente
Ninguna enfermedad autoinmune se explica por un solo factor. La predisposición genética es importante: muchos alelos del sistema HLA, que presenta antígenos a los linfocitos T, aumentan el riesgo, pero la herencia es poligénica y la concordancia entre gemelos idénticos no es completa. El sexo también influye, pues varias de estas enfermedades son mucho más frecuentes en mujeres, posiblemente por influencia hormonal y de los cromosomas sexuales. Entre los factores ambientales se estudian infecciones virales, el tabaco y la vitamina D, aunque en muchos casos la evidencia es parcial y no se ha demostrado una causa única.

Mimetismo molecular
El mimetismo molecular es una hipótesis bien estudiada para explicar cómo puede iniciarse la autoinmunidad. Propone que algunos microorganismos poseen epítopos parecidos a antígenos del huésped: cuando el sistema inmunitario responde a la infección, los linfocitos activados podrían atacar también los tejidos propios por semejanza estructural. Es un mecanismo plausible y con apoyo experimental en algunos modelos, pero no explica por sí solo todas las enfermedades, y en la mayoría de los casos se desconoce el desencadenante exacto. Conviene tratarlo como un factor contribuyente posible, no como una causa demostrada de forma universal.

Preguntas de repaso

¿Qué diferencia hay entre tolerancia central y periférica?

La tolerancia central elimina o inactiva los linfocitos autorreactivos durante su maduración en el timo y la médula ósea. La tolerancia periférica actúa después, en los tejidos, mediante anergia, apoptosis o supresión por células T reguladoras, y controla las células autorreactivas que escapan al filtrado central.

¿Por qué se dice que la diabetes tipo 1 es órgano-específica y el lupus sistémico?

En la diabetes tipo 1 la respuesta autoinmune se dirige contra las células beta de los islotes pancreáticos, un tejido concreto. En el lupus eritematoso sistémico los autoanticuerpos, como los antinucleares, atacan antígenos presentes en muchas células, por lo que pueden dañar piel, riñones, articulaciones y otros órganos simultáneamente.

¿Qué es el mimetismo molecular?

Es la hipótesis de que ciertos microorganismos tienen epítopos parecidos a antígenos propios, de modo que la respuesta inmunitaria contra la infección puede extenderse a los tejidos del huésped. Es un mecanismo propuesto y estudiado, pero no se ha confirmado como causa universal de todas las enfermedades autoinmunes.