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mapa conceptual de ética

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Comprender el tema

La ética es la rama de la filosofía que estudia la moral: qué está bien y qué está mal, cómo debemos actuar y qué significa vivir bien. Este mapa conceptual organiza sus principales corrientes, desde el eudemonismo griego hasta el utilitarismo y la ética del cuidado, junto con conceptos clave como la autonomía, la responsabilidad y los dilemas morales. Sirve como guía de repaso para estudiantes de filosofía que necesitan ver la estructura general de la disciplina.

Ética deontológica frente a ética consecuencialista
La distinción central de la ética moderna enfrenta dos criterios de juicio moral. Para Kant, la moralidad de una acción depende de la intención y del deber: si mientes con buena intención, sigues haciendo algo malo, porque la mentira no puede universalizarse. Las éticas consecuencialistas, como el utilitarismo de Bentham y Mill, valoran en cambio las consecuencias: la mejor acción es la que produce la mayor felicidad para el mayor número. Ambas posturas tienen dificultades: la deontológica puede resultar rígida ante casos extremos, y la consecuencialista puede sacrificar a una persona si el cálculo lo favorece. Los dilemas como el del tranvía ilustran este choque.

La ética de Aristóteles y la tradición de la virtud
Aristóteles plantea en la Ética a Nicómaco que el fin humano es la eudemonía, una vida plena y floreciente, no el simple placer. La virtud no se aprende de un tratado, sino mediante el hábito: se es justo haciendo actos justos. Cada virtud es un término medio entre dos vicios, como la valentía entre la cobardía y la temeridad, aunque este punto medio depende de las circunstancias y lo determina la prudencia. Esta ética de la virtud, centrada en el carácter y no en las reglas, fue recuperada en el siglo XX por autores como Alasdair MacIntyre, que criticaron el individualismo de las teorías modernas.

El giro moderno: autonomía y sentimiento moral
La ética moderna se caracteriza por buscar el fundamento de la moral en el propio sujeto. Kant sitúa la ley moral en la razón práctica: actúa solo según máximas que puedas querer como leyes universales, y trata a las personas siempre como fines, nunca solo como medios. Frente a este racionalismo, Hume sostiene que la razón es esclava de las pasiones y que el juicio moral nace del sentimiento de aprobación o desaprobación. Esta tensión entre razón y sentimiento reaparece en la psicología moral contemporánea y en la ética del cuidado, que destaca la importancia de las relaciones y la empatía.

La ética aplicada en el mundo actual
Desde los años setenta del siglo XX, la ética ha girado hacia los problemas prácticos. La bioética surgió con los avances médicos y aborda cuestiones como la eutanasia, el aborto o la investigación con embriones, distinguiendo a menudo entre lo legal y lo moralmente aceptable. La ética ambiental, con Hans Jonas como referencia destacada, propone un principio de responsabilidad hacia las generaciones futuras. La ética de los negocios y la de la inteligencia artificial completan este campo. En todos los casos se trata de aplicar principios generales a situaciones concretas, donde los argumentos suelen ser plurales y no concluyentes.

Preguntas de repaso

¿En qué se diferencia la ética de la moral?

En el uso filosófico habitual, la moral es el conjunto de normas y valores que una sociedad o persona considera válidos, mientras que la ética es la reflexión teórica sobre esas normas: las estudia, las compara y pregunta por su fundamento. La distinción no es absoluta y algunos autores las usan como sinónimos, pero en el ámbito académico español suele mantenerse esta separación entre práctica y teoría.

¿Qué dice el imperativo categórico de Kant?

Es la fórmula fundamental de la moral kantiana: obra solo según una máxima que puedas querer que se convierta en ley universal. Otras formulaciones piden tratar a la humanidad, en uno mismo y en los demás, siempre como un fin y nunca solamente como un medio. Su sentido es que la moral no depende de deseos ni consecuencias, sino de que la acción pueda justificarse racionalmente para cualquier persona.

¿Qué es el dilema del tranvía y para qué sirve?

Es un experimento mental en el que un tranvía sin control va a matar a varias personas y puedes desviar la aguja para que mate a una sola. La versión clásica fue planteada por Philippa Foot en 1967 y desarrollada después por Judith Jarvis Thomson. Sirve para explorar el conflicto entre el consecuencialismo, que salvaría al mayor número, y la prohibición deontológica de causar directamente la muerte de alguien, mostrando que nuestras intuiciones morales no siguen un único principio.