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Comprender el tema

Este recurso organiza los mecanismos inmunológicos de las reacciones alérgicas, centrado en la hipersensibilidad de tipo I. Explica la fase de sensibilización con producción de IgE, la activación de mastocitos y basófilos, la liberación de mediadores como la histamina y las manifestaciones clínicas, desde la rinita hasta la anafilaxia. También recoge los principales alérgenos, los factores de riesgo y las estrategias de diagnóstico y tratamiento empleadas en la práctica clínica habitual.

La doble fase de la reacción alérgica
La alergia de tipo I se desarrolla en dos fases bien diferenciadas. En la fase de sensibilización, el organismo entra en contacto por primera vez con un alérgeno inofensivo, como el polen o un alimento, y el sistema inmune responde de forma errónea produciendo anticuerpos IgE específicos. Estos anticuerpos se fijan a receptores de alta afinidad presentes en mastocitos y basófilos, quedando armados sin causar síntomas. En la fase efectora, una exposición posterior permite que el alérgeno se una a varias IgE a la vez, entrecruzándolas y desencadenando la desgranulación celular. Esta segunda respuesta puede ser inmediata o, en algunos casos, presentar una fase tardía horas después, mediada por células reclutadas.

Papel de los mediadores y su cronología
Los mediadores liberados por los mastocitos actúan en tiempos distintos, lo que explica la evolución de los síntomas. La histamina preformada actúa en minutos y produce vasodilatación, aumento de la permeabilidad vascular, prurito y contracción del músculo liso. Los leucotrienos y prostaglandinas, sintetizados de novo a partir del ácido araquidónico, generan efectos más sostenidos, especialmente broncoconstricción en el asma. El factor activador de plaquetas y las citoquinas contribuyen a la fase tardía, atrayendo eosinófilos y neutrófilos que amplifican la inflamación. Esta cronología ayuda a entender por qué los antihistamínicos alivian síntomas precoces pero resultan menos eficaces en la obstrucción bronquial persistente.

Anafilaxia: la forma más grave
La anafilaxia es la manifestación más severa de la hipersensibilidad tipo I y constituye una urgencia médica. La liberación masiva de mediadores por mastocitos en múltiples órganos provoca hipotensión, broncoespasmo grave, edema de vía aérea y afectación cutánea generalizada. Puede desencadenarse por alimentos, fármacos como la penicilina, veneno de insectos o látex, y en ocasiones no se identifica el desencadenante. El tratamiento de primera línea es la adrenalina intramuscular, que revierte la vasodilatación y el broncoespasmo; los antihistamínicos y corticoides son tratamientos complementarios y no sustituyen a la adrenalina. Los pacientes con riesgo suelen llevar autoinyectores prescritos y deben recibir formación sobre su uso.

Diagnóstico y límites de las pruebas
El diagnóstico de alergia combina la historia clínica con pruebas objetivas, ya que ninguna prueba aislada confirma por sí sola la enfermedad. El prick test consiste en introducir pequeñas cantidades de alérgenos en la piel y observar la respuesta local inmediata; es rápido, pero puede dar falsos positivos en personas con dermografismo o falsos negativos si se toman antihistamínicos previamente. La determinación de IgE específica en sangre complementa el prick test, sobre todo en dermatitis extensas, aunque su sensibilidad varía según el alérgeno. Las pruebas de provocación controlada, realizadas en centros especializados, son el patrón de referencia en casos dudosos, pero conllevan riesgo de reacción y requieren personal preparado.

Preguntas de repaso

¿Por qué la primera exposición a un alérgeno no suele causar síntomas?

Porque en ese primer contacto ocurre la sensibilización: el sistema inmune produce IgE específica que se une a mastocitos y basófilos, pero no se libera histamina ni otros mediadores. Los síntomas aparecen en exposiciones posteriores, cuando el alérgeno entrecruza las IgE ya fijadas y provoca la desgranulación celular.

¿Qué diferencia hay entre la histamina y los leucotrienos en la respuesta alérgica?

La histamina está preformada en los gránulos del mastocito y actúa de forma inmediata, causando prurito, vasodilatación y estornudos. Los leucotrienos se sintetizan de novo tras la activación y producen efectos más prolongados, especialmente broncoconstricción, por lo que explican síntomas persistentes del asma que responden peor a los antihistamínicos.

¿Por qué los antihistamínicos no bastan para tratar la anafilaxia?

Porque la anafilaxia implica una liberación masiva de mediadores que causan hipotensión y broncoespasmo grave, efectos que los antihistamínicos apenas corrigen. El tratamiento de primera línea es la adrenalina intramuscular, que actúa sobre el sistema cardiovascular y la vía aérea; los antihistamínicos y corticoides solo son complementarios.